La salud mental no es sentirse bien siempre

Mario A. Ruiz Zapata

9 de febrero de 2026

Photo by Steve Johnson

Tema I: El malestar no es un error.

No todo malestar necesita ser corregido. No toda idea problemática es un “error” que deba eliminarse. Aquello que incomoda no es precisamente una falla personal, sino una señal: algo importa, algo insiste, algo necesita ser analizado.

En el campo de la salud mental, a veces, ponerle un nombre rápido a lo que duele puede ofrecer alivio momentáneo. Nombrar tranquiliza, nos ordena el mundo. Pero comprender es otra cosa. No todos los conflictos se resuelven con un diagnóstico, ni toda dificultad indica que “algo está mal” en la persona que la vive. Hay momentos de la vida que exigen ser atravesados, no corregidos. Para ello se requiere tiempo, trabajo, palabra y escucha.

Por ejemplo, la ansiedad suele vivirse como algo incómodo, intolerable, incluso asusta. Por eso, muchas personas llegan al consultorio buscando una respuesta rápida, un nombre, una solución que la haga desaparecer. Sin embargo, la ansiedad funciona como una brújula (Aduriz, 2018). No señala el camino con precisión, pero indica que algo se ha movido, que hay una pregunta abierta, una decisión pendiente, una tensión que no puede ignorarse. En ese sentido, no siempre es un enemigo: puede ser una señal de que algo importa. Por supuesto, esto no significa negar el sufrimiento que puede provocar. La ansiedad puede ser muy intensa y, en ciertos casos, requiere atención clínica específica. Por eso, el diagnóstico es un asunto que no debe tomarse a la ligera, ni reducirse a una etiqueta apresurada. Se trata de un saber clínico, ético y orientado por la singularidad de cada persona (Álvarez, 2017). No todas las ansiedades son iguales, ni dicen lo mismo, aunque compartan un nombre.

Se parte de una idea: el síntoma no es solamente un problema, también es un saber (Freud, 1991). Es una forma en la que la persona intenta arreglárselas con algo que no está muy claro; sin embargo, la ansiedad no aparece porque sí: emerge en un contexto, en una historia, en una vida concreta.

En la actualidad, cuando el malestar de una persona se reduce únicamente a un diagnóstico, se corre el riesgo de silenciar lo que ese síntoma quiere decir. El diagnóstico es una herramienta útil, pero no sustituye el tratamiento a través de la palabra. Por eso, cuidar la salud mental no consiste en vivir “siempre bien” sin conflicto, sin dudas, sin ansiedad. Consiste, más bien, en poder darle un lugar a lo que nos afecta, en vez de luchar constantemente por eliminarlo rápidamente. En otras palabras, más que apagar la brújula, hay que aprender a leerla.

Referencias

Aduriz, F. M. (2018). La ansiedad que no cesa. Xoroi Edicions.

Álvarez, J. M. (2017). Estudios de psicología patológica. Xoroi Edicions.

Freud, S. (1991). Obras completas: Conferencias de introducción al psicoanálisis (Parte III) 1916-1917 (Vol. XVI). Amorrortu Editores.